Image for post
Image for post

Ayer, tras una semana pude por fin ir a ver la nueva película de Star Wars, el último Jedi.

No os voy a engañar, acudí al cine con muchas ganas, aunque fuera acompañado de la opinión unánime de mis amigos que la calificaban de «truñazo». Sí, esas mismas palabras. Pero, como os digo, esto no me restó ni un ápice de ilusión. Al fin y al cabo se trata de Star Wars, una saga con la que los de mi generación hemos crecido, apareciendo en momentos tan importantes como nuestra infancia, probablemente de la mano de nuestro padre, la adolescencia, dándonos la oportunidad de entablar fictíceos duelos de sables láser entre los pupitres y ahora la treintena, ese momento en el que la Fuerza, como la magia, tiene más dificultades para colarse en nuestras vidas.

¡Ojo! Comienzan los spoilers

El caso es que sin ser la mejor de la saga a mí sí que me gustó. Mentiría si dijese que las 2 horas y media que dura no se me pasaron volando, pese a verla en la última sesión y con un sueño arrastrado de estas dos ultimas semanas.

De hecho, dentro de las limitaciones que impone la propia saga, «El último Jedi» es, incluso, innovadora cuando nos revela el yin/yan de los protagonistas, algo que hasta entonces se había mostrado más como un juego de extremos que como un contraste de claroscuros. Es decir, en ninguna de las entrega anteriores se había visto a un «bueno» dudar de la forma en que Ray lo hace durante su enfrentamiento con Kylo Ren (que levante la mano quien en esa escena no se preguntó si realmente aceptaría). Es más, hasta este episodio, los Jedi han sido una especie de ángeles inmaculados libres de impulsos tan viscerales como el que siente Luke cuando detecta el Lado Oscuro en Ben. En mi opinión esto es un punto a favor para la película.

Otra de las cosas que destacaría es la pareja Finn/Rose. Para mí funciona perfectamente como alivio de la trama principal, dando lugar a momentos tan emotivos como la salvación de Finn en el acto final o tan característicos de una película de aventuras (que es lo que StarWars es al fin y al cabo) como su incursión en la nave nodriza. Además, gracias a BB8 la película adquiere ese tono simpático que tuvo en su momento gracias a la pareja de droides universalmente conocida.

Sí que es verdad que, como la mayoría, eché en falta ver de nuevo un adiestramiento Jedi, pues creo que ese tipo de momentos refuerzan mucho la mitología que bulle en torno a la saga. Sin embargo, el director nos regala a cambio una solución al peliagudo asunto que son los midiclorianos. La Fuerza la recuperamos, por fin, como un conocimiento más místico que físico (para muestra la postura en la que Luke genera su holograma) y de paso disfrutamos de unos minutos brillantes cuando Rey descubre realmente qué es la Fuerza. De verdad, me parecieron brillantes.

Es cierto que recuperar el personaje de héroe cansado en la figura de Luke se hace ya demasiado repetitivo, pero aún así encaja con la trama y con su propio personaje. Recordemos que Luke no es ni Yoda ni Obi Wan Kenobi. Es más, yo lo recuerdo más como un jedi impulsivo y visceral que como alguien revestido de la sabiduría y temple que desprenden esos dos Jedis, por lo que no me sorprende mucho que ante el error que comete se derrumbe del modo en que lo hace.

Nosotros somos lo que ellos superan.

No querría terminar sin mencionar dos puntos conflictivos que se han criticado a la serie.

En primer lugar la transformación de Leia en una especie de Superman capaz de sobrevivir al espacio. Sinceramente no lo veo para tanto, teniendo en cuenta que hemos visto a Jedis resolver todo tipo de situaciones variopintas y aquí lo único que está sucediendo es que vuelve a la nave «volando». Eso, comparado con mover un terraplén gigante sin prácticamente adiestramiento o lanzar rayos no lo veo tan discordante. Y es más, es probable que se trate de un pequeño homenaje a la fallecida Leia, por lo que esto me suena más a crítica de «moderno» que a algo real.

Y finalmente los porgs. Qué queréis que os diga. A mí no me molestan igual que en su momento no lo hicieron los ewook (cierto que era más pequeño cuando los vi y las veces que he vuelto a Star Wars ya me he acostumbrado a ellos). Pero más allá del evidente objetivo marketiniano, creo que incorporar especies icónicas a la saga confiere a Star Wars ese empaque de universo que tiene, como si realmente pudiéramos creer que existen planetas con especies tan parecidas y diferentes a la vez a las que conocemos. Y creo que también eso forma parte de la magia de Star Wars.

Mi consejo. Id a verla sin prejuicios. Disfrutadla si así lo sentís más allá de las críticas que hayáis oído.

De verdad, sigue siendo Star Wars.

Entre paseo y paseo con Simba desarrollo en Symfony y React

Get the Medium app

A button that says 'Download on the App Store', and if clicked it will lead you to the iOS App store
A button that says 'Get it on, Google Play', and if clicked it will lead you to the Google Play store